El goleador Miguel Serey ya es leyenda: “Dejé una huella en la UNAB”

Publicado el 01-06-10 por  

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Miiguel Serey en MéxicoMuchas felicitaciones, abrazos, palmoteos y uno que otro piropo del sexo femenino son parte de la nueva vida de Miguel Serey Trabol, el flamante goleador y capitán de la selección de fútbol de la Universidad Andrés Bello que se acaba de titular campeón de la Copa Universia Guadalajara 2010.

Con pocas horas en Chile, luego de arribar junto a todo el equipo con la copa en las manos, el cañonero de la UNAB compartió el logro con su familia y también se dio tiempo para hablar con Deportes UNAB de este espectacular logro, el cual que él mismo calificó como “el más importante en mi vida”.

“Ganar el título es algo que no tiene palabras, es inexplicable. Lo que vivimos allá nunca lo imaginamos. Ibamos con las expectativas de hacer buen trabajo, las ganas estaban de salir campeón, pero si no lo hacíamos íbamos a estar feliz igual”, señaló mientras compartía con sus seres queridos, quienes estaban eufóricos y orgullosos por la consecución del título.

Hablar de una nueva etapa en la vida de este egresado de Ingeniería Civil de 27 años no es antojadizo, pues apenas recibió la copa de manos del presidente de Universia paradójicamente “pasó a retiro”.  El mejor deportista de la UNAB 2009 ahora se dedicará a buscar trabajo en su profesión y a recordar lo vivido en Guadalajara como la “experiencia que más me marcó como persona”.

Ahora pasarás a ser una especie de leyenda para las nuevas generaciones…
Sí, la verdad que eso quería. Después de haber sido elegido el Mejor Deportista de la Universidad el año pasado sabía que este torneo iba a ser el último que jugaba con mis compañeros de la selección y quería lograr algo importante y lo hice, dejé una huella imborrable en mi paso por la Universidad, la vara muy alta, y quedé en la historia. Espero que mis logros y los de mis compañeros sigan vivos por mucho tiempo.

¿Cómo calificarías la experiencia en México?

A nivel personal un siete, o sea, no imaginé nunca que iba a ser así. Yo iba con la ilusión de algo distinto de lo que pasó allá. Y a nivel grupal excelente, el grupo es extraordinario, fuera de serie, y esa fue la base del éxito.

¿Cuáles fueron las claves de ese éxito?
La disciplina, el trabajo y las ganas.

De todos los partidos, ¿cuál fue el más difícil?
El más difícil por nombre fue con la Universidad de Feevale de Brasil, pero el equipo que más nos complicó fue la Universidad de Guadalajara, era sin duda el mejor equipo.

¿Y la final?
A los españoles les ganamos dos veces y la verdad que por estilo de juego, ya que ellos nos esperaban muy atrás, nos fue más sencillo porque nuestro juego es bastante ofensivo, llegábamos con muchos hombres en ataque.

Ese mismo estilo ofensivo te ayudó a ser el goleador del torneo… ¿de los cinco goles que hiciste cuál te gustó más?
Hubo dos. El primero a Nueva León fue el 1-0 por la fuerza y por el tipo de gol, porque agarré un saque del arquero en la mitad de la cancha, aguanté al stopper, giré y me llevé en velocidad al central y definí con un tiro cruzado…

¡Golazo! ¿Y el segundo?
Es fue el que más me gustó, se lo hice a Guadalajara. Fue un pivoteo después de un saque del arquero, Marcelo Soto la aguantó y se sacó a tres defensas con un enganche, me la tocó de taco y definí desde fuera del área.

Y después de lesionaste…
Sí, me lesioné. Sufrí un desgarro en el isquitobial de la pierna izquierda, pero jugué igual la final, porque teníamos dos jugadores suspendidos y muy poco plantel.

¿Y cómo estuvo la celebración del título?
Celebramos en el hotel con todos los compañeros, fue muy lindo y emotivo todo a nivel grupal, porque la que hizo la organización no tuvo mucho brillo, ya que no hubo premiso al goleador, a la valla menos batida, al mejor jugador, fue muy FOME, así que espero que la Universidad nos organice algo para celebrar con toda nuestra gente.

Bueno y después de la celebración a buscar trabajo…
Sí, ahora ya cerré esta etapa de mi vida con un titulo y ahora a buscar trabajo, pero el recuerdo de lo que viví durante estos años no lo quitará nadie.

Carlos Brito O.
cbrito@unab.cl